miércoles, 6 de febrero de 2013
Improbable mejor que imposible
Hay personas que definen la palabra imposible, como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser ó suceder y defininen improbable como algo inverósimil que no se funda en una razón prudente. Puesto a escoger a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio en la esperanza, a la épica. Que david ganára a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afromericano habitando la casa blanca, era improbable, pero sucedió. Ver a Nadal desmarcando al número uno Federer, era improbable, pero sucedió. Ver a una periodista convertida en princesa, era improbable, pero también sucedió.
El amor, las relaciones, los sientimientos, no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables, porque lo improbable es por definición probable, lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar. Y es que mientras haya una posibilidad, media posibiidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
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