lunes, 26 de septiembre de 2011
summer nights
Siempre había oído eso de que las cosas prohibidas suelen hacerse demasiado tentadoras, pero hasta hace poco no había sido realmente consciente. Todos crecemos, cambiamos y en algún momento dejamos de ser niños pequeños. Ahora, las tentaciones hacia todo aquello a lo que no se me permite acercarme empiezan a ser demaciado fuertes, atrayentes. Y no me refiero a drogas, ni a tabaco, ni tan siquiera al alcohol. Hablo de algo diferente, de otro tipo de droga, otro tipo de adicción, una atracción distinta.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)